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Cultura

Falsificaciones

  • En Cultura
  • 10 Septiembre, 2014
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Falsificaciones

¿Qué es verdadero y qué es falso? Los directores de películas saben que para que algo sea verosímil debe ser falso. Esta es la historia de las dos fotografías más famosas de la II Guerra Mundial. La famosa  y emocionante fotografía de Yeygeny Khaldei tomada el 2 de mayo de 1945 en Berlín, tras la

¿Qué es verdadero y qué es falso? Los directores de películas saben que para que algo sea verosímil debe ser falso. Esta es la historia de las dos fotografías más famosas de la II Guerra Mundial.

La famosa  y emocionante fotografía de Yeygeny Khaldei tomada el 2 de mayo de 1945 en Berlín, tras la entrada de las tropas soviéticas en la capital alemana, y que representa a un soldado del Ejército Rojo ondeando una bandera soviética sobre el Reichstag, fue prefabricada.  Es falsa.

El propio Khaldei, de cuyas fotografías de la Segunda Guerra Mundial se inauguró hace un tiempo una muestra en el Museo Judío de Nueva York, cuenta como fraguó la instantánea.

Estaba impresionado por la foto de Joe Rosenthal, un colega norteamericano que sacó la famosa  foto Alzando la bandera en Iwo Jima (Raising the Flag on Iwo Jima). La imagen fue tomada el día 23 de febrero de 1945 en la isla de Iwo Jima, Japón La fotografía muestra a cinco marines de los Estados Unidos y un médico de la Armada alzando la bandera estadounidense en el monte Suribachi durante la batalla de Iwo Jima de la Segunda Guerra Mundial.

Raising the flag on Iwo Jima. Joe Rosenthal

Raising the flag on Iwo Jima. Joe Rosenthal

La fotografía llegó a ser muy popular y fue reimpresa muchas veces, llegando su autor a obtener el premio Pulitzer de fotografía. Está considerada como la instantánea de guerra más importante de la historia y una de las fotografías más reproducidas del mundo.

Lo interesante es que esta foto también es falsa: es un montaje. Y Khaldei decidió hacer algo parecido.

Como no tenía ninguna enseña soviética a mano, construyó una con un trozo de tela. La hoz y el martillo surgieron de unos pañuelos que le prestó un amigo. Escaló el Reichstag con un soldado, le entregó la bandera y le indicó la posición que debía adoptar. Sacó varias tomas desde diferentes ángulos. Después, retocó el tono de unas nubes y del humo que surgía de la ciudad conquistada y semidestruida para darle un aspecto más dramático.

Estas situaciones no son únicas. Paradójicamente, parece ser que para que algo nos emocione debería ser falso. Todos lloramos viendo un melodrama de Hollywood, pero pocos lo hacemos cuando leemos en el periódico una tragedia real.

Lo verdaderamente terrible suele pasar desapercibido.

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