Están vivos #1: Prueba de aptitud por Alejandro Zambra - el Hype
Share on Pinterest
Share with your friends










Enviar
1050×90 Banner top Demo
Buscar
728 x 90

Cultura

Están vivos #1: Prueba de aptitud por Alejandro Zambra

Están vivos #1: Prueba de aptitud por Alejandro Zambra

Bonsái, Mudanza, Facsímil, No leer: cuatro registros de un autor contra el entrenamiento. Leer a autores que ya han fallecido tiene algo bueno y algo malo, lo bueno es que aparentemente la muerte sirve de filtro de calidad: si está muerto y ha llegado a tus manos, debe ser un gran autor. Lo malo es que ya jamás podrás

Bonsái, Mudanza, Facsímil, No leer: cuatro registros de un autor contra el entrenamiento.

Leer a autores que ya han fallecido tiene algo bueno y algo malo, lo bueno es que aparentemente la muerte sirve de filtro de calidad: si está muerto y ha llegado a tus manos, debe ser un gran autor. Lo malo es que ya jamás podrás mantener una agradable conversación con quien firma el libro. Cierto es que también hay autores que ya tienen garantía de talento en vida, autores reconocidos o directamente consagrados, pero, por lo general, aunque esto sea así, la sociedad presta más atención a los difuntos, dentro de la escasa atención que se le presta a la literatura, que no a los libros. Es por eso que últimamente me estoy empleando a fondo en conocer a esos escritores y escritoras que, de momento, respiran y bajan a comprar el pan o el periódico -esto es una visión idealizada personal, lo del periódico. Algunos de ellos, incluso recogen premios.

En esta línea, y haciendo caso a varias recomendaciones, decidí acercarme a la biblioteca a conocer a Alejandro Zambra. No porque él estuviese allí de cuerpo presente -estuvo en mi ciudad hace un año pero me lo perdí-, sino para hacerme con No leer, editado por Alpha DecayZambra (Santiago de Chile, 1975), para situarnos, ha sido premiado en su país con el Premio de la Crítica (2007), el Premio Altazor (2012) o el Premio del Consejo Nacional del libro a la mejor novela del año (2007 y 2012). Además, se hizo con el English Pen Award, por la edición inglesa de Formas de volver a casa, y el Premio Príncipe Claus, en Holanda, por el conjunto de su obra. Estudió en la Universidad de Chile y es profesor en la Universidad Diego Portales.

En cuestión de horas, ya pude saber que acababa de hacer un gran descubrimiento. Pero, en No leer, Zambra hablaba del trabajo de otros, y yo quería conocer el suyo, así que volví y me hice con Bonsái, su aclamada novela publicada por Anagrama y adaptada al cine, un delicado trabajo de poda literaria que arranca con un Al final ella muere y él se queda solo que ya le pone a uno el talentómetro en niveles de huracán. Si algo ha cautivado y cautiva a los lectores de Zambra es su sensibilidad y su habilidad para decir mucho con poco; por supuesto también seduce de él una erudición que se filtra discretamente por los poros de sus obras.

A continuación, leí Mudanza, del catálogo de Ediciones Contrabando, y de nuevo el inicio me cogió de las solapas y me zarandeó violentamente: Me dijeron que avisara treinta días antes. Mudanza es una buena manera de mirar al autor a los ojos, un pasadizo a través del cual deslizarse a las bravas en su palpitante sistema respiratorio-creativo.

Lo siguiente fue Facsímil, cuya publicación corre a cargo de Sexto Piso, una obra en la que Zambra reinterpreta la Prueba de Aptitud Verbal aplicada en Chile de 1967 hasta 2002 a aquellos que querían acceder a las universidades, para elaborar una obra que no me esforzaré en etiquetar, porque no le hace ninguna falta siquiera el debate estéril. En ella, combina poesía, relatos, examen y mecánica de “elige tu propia aventura”, en ocasiones. Había oído todo tipo de opiniones en torno al libro, las positivas incidían principalmente en la gran creatividad que destila el formato del libro y en el humor que habita en él, las negativas, o al menos, las menos favorables, se quejaban precisamente de lo primero: la construcción de la obra les parecía poco literaria -entiendo que con literaria se referían a clásica. Incluso he llegado a ver semblantes confusos y desconcertados que intentaban explicar si era muy Zambra esto o, por el contrario, algo impropio de él. Por mi parte, puedo decir que de Facsímil me gustó mucho desde su original estructura hasta el juego que plantea, así como el hecho de toparme con un Zambra irónico y áspero, pero también familiar. Me gustó tanto que decidí dar un paso más y hablar con el autor, dado que afortunadamente sigue vivo -espero que siga vivo mientras escribo estas líneas, si no, qué situación.

Quería saber si se puede aprobar o suspender esta prueba que él ha construido, saber qué soluciones granjean un sobresaliente o un terrible muy deficiente: ¿Quieres que te pase la hoja de respuestas? ¡Se me perdió! Pero no, no creo que sea posible aprobarla o reprobarla. Queda la duda. Aunque debo confesar que hice trampas y copié algunas respuestas de otro, pero tú también hiciste trampa Zambra. En este ejercicio de escoger la frase verdadera nos das cinco opciones que son la misma repetida como un mantra: A ustedes no los educaron, los entrenaron. Y tú, ¿fuiste entrenado? ¿Llega uno en algún momento a desprenderse de la instrucción? Claro que sí, todos los somos, de alguna forma. Para mí escribir y leer ha sido desprogramarlo todo, desprogramarse, olvidarse del plan de redacción. Yo tuve la suerte de encontrarme con libros y con personas que me hicieron mirarlo todo de nuevo.

Pensando en estos libros que desprograman, busco una recomendación para apuntar a la lista de obras de lectura pendiente, escritas por alguien que respire y baje a por el pan y puede que a por el periódico: A comienzos de año leí Leñador, de Mike Wilson, una novela de quinientas veinte páginas en todo sentido deslumbrante, que hasta aquí sólo ha sido publicada en Chile. Editores de España, ténganlo presente. Lo último que decido preguntarle tiene que ver con si habrá algún país o países revelación en cuanto a autores nuevos: Oh, no lo sé. Yo no estoy tan al día en las lecturas, quiero decir, tan atado a la contingencia como para hacer esas declaraciones. Sí leo mucho a los argentinos, que son casi todos escritores.

De esta manera termina nuestra conversación y de esta manera empieza la primera entrega de una serie que tendrá como objetivo todos esos escritores y escritoras que no solo son susceptibles de ser leídos, sino que para colmo, están vivos.

Artículos relacionados

Comentar

Debes ser registrado para dejar un comentario.

Tiempo – Teatre Talia

LO + VISTO

Últimos artículos del autor




Nuestros autores