Entrevista con Fuentes Panadero: La música electrónica no está asentada en España
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Fernando Fuentes Panadero: “La música electrónica no está asentada en España”

Fernando Fuentes Panadero: “La música electrónica no está asentada en España”

Fernando Fuentes Panadero (Albacete, 1970) es uno de los periodistas musicales más relevantes del panorama nacional de las últimas décadas, además de un sobreviviente del periodismo tradicional y un entusiasta de las nuevas corrientes que cada día crecen de la mano de los desarrollos tecnológicos. Nadie como él ha diseccionado la música electrónica con tanto

Fernando Fuentes Panadero (Albacete, 1970) es uno de los periodistas musicales más relevantes del panorama nacional de las últimas décadas, además de un sobreviviente del periodismo tradicional y un entusiasta de las nuevas corrientes que cada día crecen de la mano de los desarrollos tecnológicos. Nadie como él ha diseccionado la música electrónica con tanto rigor y pasión. Por ello, he decidido charlar con él para lanzarle alguna pregunta en torno a su visión de la industria.

A.S. ¿Qué ha significado la electrónica para ti?

F.F.P. La música -pero vista desde su más amplia globalidad- es lo más importante de mi vida. Además de disfrutarla y sentirla con mis cinco sentidos, vivo de ella a través del periodismo, que es mi carrera. La electrónica, en particular, es mi favorita -junto al jazz- porque está siempre en estado mutante, cambia a diario, puede ser jodidamente sorprendente, rabiosa y sensitiva y, además, me hace bailar y pasarlo pipa… ¿quién da más?

¿Ha costado demasiado que se asentase la música electrónica en nuestro país?

Discrepo, la música electrónica no está, para nada, asentada en España. Ni de coña, al menos la que a mí me gusta y con la que yo trabajo. Estamos en pleno proceso de su consolidación aquí, y está siendo un parto largo y doloroso. Poco a poco se van logrando cosas, pero todavía impera un profundísimo y arraigado garrulismo cultural que poco ayuda a que nuevas expresiones artísticas -como es esta- puedan ir calando en nuestra sociedad en general. Es más fácil que a la peña le mole el reggaeton que un tema de Floating Points, claro. Parte importante de nuestro trabajo -léase lucha- es conseguir descubrir, explicar y llevar lo exquisito a una masa, muchas veces, sorda y ciega, ¿complicado, eh?

Música electrónica

¿De qué modo crees que las redes sociales han transformado la cultura de la música electrónica?

Las redes sociales -para bien o para mal- están cambiando nuestra forma de entendernos, mostrarnos, comunicarnos y hasta, con perdón, de follar. Y todo ello en un tiempo acojonantemente récord. El target que escucha, compra y baila música electrónica está presente, y a veces a la vanguardia, en muchos de estos nuevos espacios virtuales de encuentro. Por lo tanto la respuesta es fácil: si eres DJ, productor o periodista musical especializado en techno, por ejemplo, es bueno estar en ellas, casi una obligación. O estás o no existes, es así de fácil. Luego lo de saber utilizarlas -y hacerlas rentables- ya es harina de otro costal.

¿Qué te llevó a crear un proyecto como Dj Mag?

El proyecto no es mío, solo llevo más de seis años currando ininterrumpidamente, y en muy diferentes lugares de su staff, para dicha revista y marca en su delegación en España. Hemos trabajado largo y duro -solo unos pocos lo sabemos bien- para ubicarla -creo que por derecho propio- en un lugar de privilegio dentro de la doliente prensa musical electrónica de este país y en su propia historia. Estoy orgulloso de mi labor en djmag.es, sobre todo en la que ha afectado al descubrimiento y apoyo prestado, desde sus páginas, a muchos talentos emergentes nacionales que, más tarde, han consolidado una carrera de la que estamos disfrutando todos. Eso es una gran satisfacción. Quizá eso es lo que le procura sentido a todo.

Fernando Fuentes Panadero

¿No crees que la prensa de la música electrónica se reduce muchas veces a notas de prensa laudatorias?

Completamente de acuerdo. Y a los que somos críticos se nos persigue, veta y crucifica. El periodismo musical de ahora mismo, en todo el planeta, es pura promoción pagada, salvo contadas y muy honrosas excepciones. La mayoría se basa en un vergonzoso “corta y pega” con factura de por medio. No me gustan las portadas pagadas, aunque sean necesarias para darnos de comer a la tropa, será porque soy de la vieja y clásica escuela. El día en el que permitimos que la mafia entrara aquí, fue cuando enterramos -espero que no para siempre- el periodismo musical honesto y de calidad. Frente a ello quiero destacar que hay muy buenos periodistas musicales electrónicos en este país, hay un nivel importante, un criterio respetable y acertado. Ellos -léase nosotros- no son el problema. Para ser un crítico 100% independiente es necesario no vivir de ello; tener otra profesión que te cubra los gastos básicos y así poder contar con tu propio medio y cagarte -con sustancia y fundamento, siempre- en la puta mierda de último tema o sesión -sobre todo porque lo es- del DJ más famoso y blindado del momento -y por los de siempre- y que no te echen a la calle porque le has jodido una campaña de miles de euros a aquella revista o a esta web. Yo estoy en ello, atentos.

¿Qué echas en falta en el periodismo de música electrónica?

Mas unión y lealtad, más crítica libre y sincera, más opinión sin miedo y, por favor, mejores personas.

¿Crees que la conexión entre la electrónica y el mundo académico es cada vez más fuerte? 

Me interesa más la música -en general- que no entiende de academicismos, ni de reglas, ni de códigos impuestos. Libre, autodidacta, natural y salvaje. La que sale y se siente en las tripas. La vertiente más independiente, rabiosa y punk del asunto.

Para concluir, ¿hacia dónde se dirige Fernando Fuentes Panadero?

Intento que mi sueño -poder vivir de escribir sobre música- continúe. Ya son muchos años viviendo exclusivamente de esto y me considero un privilegiado, pero que nadie se confunda: es duro. Se curra mucho y, en general, se cobra tarde, mal y a veces nunca. Quizá es un mundo en el que hay que ser tan bueno -escribiendo- como hijo de puta -en lo demás. Y en lo segundo, creo que me quedo corto. Me encuentro más en forma que nunca, atravieso por un momento dulce en lo que afecta a mi trabajo -tanto en los medios en los que escribo, como a través de mi agencia Jaguay– pero creo que va tocando un cambio de aires profesionales por pura salud mental y hasta física.

Entonces -y ya desde fuera, con una perspectiva diferente- será fantástico escribir sobre la música que amo -sea cual fuere- solo cuando algo realmente merezca la pena, no por la asquerosa necesidad de ganar pasta para mantener a mi familia, y disparando -solo y siempre estrictamente- verdades como puños. No obstante, antes de retirarme, lo contaré todo con pelos, señales, nombres y apellidos -sí, todo- en un libro que, seguro, venderá más ediciones que el gran ¡Bacalao! de mi buen amigo Luis Costa. Por supuesto, se publicará tras mi muerte, por eso de las querellas y tal (risas). Y sí, esto es una amenaza.

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