El día que Groucho entrevistó a Gummo
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Con vistas al mal

El día que Groucho entrevistó a Gummo

El día que Groucho entrevistó a Gummo

GROUCHO: Hace 40 años que te fuiste. Toda la vida preocupándote por mí y vas y te marchas antes. GUMMO: Pero solo cuatro meses antes. Y dejé dicho que no te avisaran, que eres muy impresionable. ¿Sabes que hoy Chico habría cumplido los 130? Suerte que no, o ya debería todo el PIB de California.

GROUCHO: Hace 40 años que te fuiste. Toda la vida preocupándote por mí y vas y te marchas antes.

GUMMO: Pero solo cuatro meses antes. Y dejé dicho que no te avisaran, que eres muy impresionable.

¿Sabes que hoy Chico habría cumplido los 130?

Suerte que no, o ya debería todo el PIB de California.

Jugaba muy bien pero apostaba muy mal.

O no soportaba la idea de ganar sin perder algo a cambio.

¿Cómo lo has hecho para haber pasado toda la vida por un tipo educado y discreto?

Es culpa vuestra. A la gente que vive al lado de una perforadora, apenas se la oye.

Los Hermanos Marx

¿Crees que había alguna forma de juntarnos a todos?

Sí, una vez en el teatro, en verano de 1916 y, otra, 40 años después en una entrevista en Televisión. Y también en algunas comidas familiares.

Dejaste las variedades aquel verano.

Recuerda que me fui a la guerra.

Pero la guerra se ha terminado hace un siglo. ¿Por qué te retiraste tan pronto de esto?

Porque no había chistes para todos. Zeppo tardó más de 20 años en darse cuenta.

Pero yo siempre he pensado que tú eras el más gracioso.

Haberme prestado el bigote.

Es algo a lo que siempre le he dado vueltas. Cómo dejar atrás un bigote pintado.

Groucho Marx

Eres muy inseguro, Julius. El día que te pusiste malísimo de apendicitis y Herbert (Zeppo) te sustituyó, volviste a toda prisa pensando que te quitaban el puesto. Hazme caso: El bigote no era lo esencial.

Siempre he valorado mucho tu opinión, aunque raramente te he hecho caso.

Por eso me he dedicado a aconsejar a más gente. Hubo quien me escuchó y no perdió hasta la camisa en 1929. Tú le habrías comprado acciones a la familia Manson.

¿Te gustaban nuestras películas o le pedías a la gente que te las contara luego?

Debieron de gustarme porque yo era tu agente. Las primeras daba la sensación que habíais encerrado al director en un trastero. Cuando pasasteis a la Metro ya habían aprendido que tenían que controlaros más. Una noche en la ópera (1935) está muy bien. Un día en las carreras (1937)  también tiene su punto, pero el número final de gospel se hace eterno. Siempre os dije que teníais que haber dejado la música cuando aún erais jóvenes. Una cosa es tocar bien el piano y el arpa, y otra es pasarse media película cantando.

Ahora vienen las malas noticias…

Es curioso, hubo un momento en que vuestras películas dejaron de hacerme gracia: El hotel de los líos (1938) o la que hicisteis después de la del oeste (Tienda de locos, 1941) eran imposibles. La de Casablanca (Una noche en Casablanca, 1946)… bueno. Tú mismo dijiste que te retirabas del cine nada más la acabaste.

Yo me reí viendo la cara de mi contable viendo Casablanca… ¿Sabes que casi nos demandan los de la Warner por plagio?

Eso fue un truco publicitario que en algún momento os sugerí. A propósito, ¿qué forma de andar por una pantalla era esa? Aún no te habías herniado.

Hablabas de algo curioso…

Sí, me resulta curioso pensar que llevabais años perdiendo la chispa, y aún así quedarme con la sensación que os separasteis antes de tiempo.

No creas, yo casi demando a Harpo por meterme en Amor en conserva (1949). Aunque lo que hice después no fue mucho mejor.

En Copacabana (1947) estabas gracioso pero no pegabas ni con cola con Carmen Miranda. La que hiciste luego con Sinatra (Double Dynamite, 1951) y aquella otra vestido de marinero (A Girl in Every Port, 1952)…

¿… Qué?

Reconoce que no había por donde cogerlas.

Groucho Marx y Carmen Miranda

Ahora entenderás porque no te visito más a menudo. Ni por qué no te invitaba a mi programa.

Luego aparecisteis los tres en una cosa muy rara (La historia de la humanidad, 1957), pero cada uno por su cuenta. Harpo hacía de Newton. Me hizo mucha gracia cuando le cae encima la manzana y en vez de inventar su ley, ralla la manzana con el arpa y se la come.

El tío Shean asegura que tú debutaste antes que cualquiera de nosotros, pero sabemos que del tío Shean podemos creernos una pequeña parte de la mitad.

Es verdad. Tenía 7 años y ya no me gustaba ir de gira.

Estar fuera de casa tiene su encanto. Especialmente cuando no tienes casa.

¿Es tu caso, Julius?

Hace ya mucho que no eres mi representante. Por cierto, la gente decía que era un placer cerrar de acuerdos contigo. Sin papeles, sin partes contratantes. Solo un apretón de manos. Me extraña que nadie te desplumara.

No soy tan tacaño como tú. No me contaba los dedos después de dar la mano.

¡Qué raro que no me preguntes por Erin Fleming!

Tampoco te pregunto por la señora Claypool. Recuerda que eres tú el que haces las preguntas.

Entonces es aún más extraño. Er… ¿Recuerdas tu mejor inversión?

El día que te aconsejé que le compraras una raqueta a tu hijo Arthur. La única vez que me hiciste caso, y llegó a cuartos de final del US Open.

Mamá siempre creyó en que llegaríamos lejos. Aunque sin hacer tanto el payaso.

Mamá creía incluso que cantábamos bien.

¿Sabes que Harpo cantaba bien?

A veces me pregunto si Harpo no sería un producto de tu imaginación.

¿Leíste mis libros?

Sí, y creo que salgo más en ellos de lo que recordaba.

Dime que te quedaste con ganas de ver algo nuestro.

Aquella película que quería hacer Billy Wilder con vosotros. ¿Tenía título?

Los Marx en la ONU.

Esa. Wilder decía que con 2.000 buenos chistes y vosotros tres cambiando de sitio las banderitas de los países miembros, aquello era un triunfo seguro. Crear escándalo en sitios finolis, vuestra especialidad. Pero estabais muy viejos. De hecho a Chico no le aseguraba nadie. Luego Harpo tuvo un infarto… No se puede hacer una película con un geriátrico. Será que no tuvisteis tiempo para haberla hecho antes…

Wilder me tenía a menudo en cuenta. De hecho me quiso para hacer de vecino de Jack Lemmon en El apartamento (1960).

¿El doctor al que no le dejan nunca dormir? Me gustaba ese papel.

A mí no tanto. En cambio me dejé engatusar para estar cinco días en un yate, alrededor de una mesa de billar y haciendo de un gánster llamado Dios (Skidoo, 1968). Realmente espero que Dios no tenga nunca ese aspecto.

 Tranquilo, esa no la vio casi nadie.

 ¿Sabes que después de todo nos dieron un Oscar?

 Te recuerdo que Lassie también tiene otro. Te di las gracias muchas veces por acordarte de todos nosotros al aceptarlo.

Tanto que te tengo visto, y nunca te he visto llorar.

El mismo día que tú. En el funeral de Harpo.

¿Un chiste nuestro que nunca entendieras?

Vuestra manía de quitaros años. La gente se lo tragaba, y yo pasaba de ser el crío del grupo a tener tres años más que tú. Trascender así es ridículo. Atrasar las fechas de nacimiento solo sirve para morir joven.

De izquierda a derecha: Zeppo, Groucho, Gummo y Harpo Marx.

De izquierda a derecha: Zeppo, Groucho, Chico, Gummo y Harpo Marx.

¿Y uno que cuentes de vez en cuando para quedar bien?

-¿Como se siente usted con 85? -69 era una sensación mejor.

Es nuestro, no cabe duda… ¿Qué quiere decir eso de Gummo? Yo ya no me acuerdo.

Pues si no te acuerdas tú, Julius, que eres el que nos bautizaste a todos… A mí hace años que ni mi mujer me llamaba Milton.

Pero ahora llaman a la puerta.

Sí, debe ser Zeppo. Recuerda que ahora le toca entrevistarte a ti.

Antes preferiría exiliarme a Freedonia.

¿Ganas de más?  Inside The Marx Brothers (2003)

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