Egos de alto voltaje - el Hype
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Sin miedo, Juan

Egos de alto voltaje

Egos de alto voltaje

A mis egos les gusta demasiado meterse en líos, aunque yo lo que deseo es no perder más amigos, ni más trabajos, ni más compañeros, ni más de nada… Yo, yo, yo, yo, yo, y/o yo. Sí, soy yo. El Ego. Un aprecio excesivo por mí mismo ¡Puff! ¡Qué cantidad de problemas y dificultades! Me

A mis egos les gusta demasiado meterse en líos, aunque yo lo que deseo es no perder más amigos, ni más trabajos, ni más compañeros, ni más de nada…

Yo, yo, yo, yo, yo, y/o yo. Sí, soy yo. El Ego. Un aprecio excesivo por mí mismo ¡Puff! ¡Qué cantidad de problemas y dificultades!

Me bastan escasos segundos para apreciar el ego de los demás, pero una vida entera para no darme cuenta de los míos. Me repatea, en consecuencia, no trascender hacia una mejora personal o un mayor estado de bienestar en mí mismo, porque me encanto, con cierta naturalidad, en sentirme mejor que los demás. Me regodeo en mis personajes crecidos, en los continuos engaños circunstanciales y seguro que me olvido de la verdadera esencia, excusas, al fin y al cabo, que me convierten en un experto de no plantearme otro tipo de historias sobre mí mismo.

Me doy cuenta de esos egos intelectuales que filosofan y siguen filosofando, viviendo en la mente y en la razón, girando toda su vida en función de esa circunstancia sin importar las emociones o la creatividad. O de esos egos políticos, emocionales, con sus banderitas y su gaviota blanca, que tratan de conectar emociones en una determinada dirección y descalifican continuamente a cualquiera que perciban como rival. Están al orden del día y descalifican sin miramiento.

También ese ego que vive para seducir y ser seducido. Todo es sexo y la creatividad una capacidad obsoleta y desfasada. Qué decir de aquellos que sólo valoran su corporalidad, su necesidad de no envejecer jamás, que luchan por ser eternamente jóvenes… A pesar de Jodorowsky, estos y otros egos tendrían que estar controlados bajo un estricto programa para la salud humana.

El ego me lleva a pensar cualquier cosa, querer otra distinta, desear otra diferente, para finalmente hacer todo lo contrario. Y la realidad es que cuando me siento ofendido me debilito sin remedio. Siempre encuentro alguien más fuerte, más guapo, más rápido, más listo, más rico que yo. Me veo metido en conflictos y tensiones que me esclavizan por defender mi razón. Compito. Y me veo en la necesidad de tener más y más y más…. Porque a mis egos les gustan demasiado los líos, aunque yo lo que deseo es no perder más amigos, ni más trabajos, ni más de nada…

Lo que pienses de mí no es asunto mío, sólo tuyo. Yo elijo posicionarme en mis sueños y en mis metas. Un ego de bajo consumo contribuirá a ello. Y hoy hablo de mí, pero también de muchos que conozco…

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