Diez platos de cine - el Hype
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Diez platos de cine

Diez platos de cine

Si hay algo que caracteriza al cine es su capacidad de generar emociones. Gracias a imágenes, diálogos, música, sonido… el séptimo arte es capaz de transmitirnos miedo, risa, tristeza, angustia, nerviosismo, deseo, enfado… No obstante, hay una sensación que a menudo pasamos por alto y que se debe tener muy en cuenta: el apetito, ya

Si hay algo que caracteriza al cine es su capacidad de generar emociones. Gracias a imágenes, diálogos, música, sonido… el séptimo arte es capaz de transmitirnos miedo, risa, tristeza, angustia, nerviosismo, deseo, enfado… No obstante, hay una sensación que a menudo pasamos por alto y que se debe tener muy en cuenta: el apetito, ya que, algunas escenas consiguen hacer salivar al público y despertar nuestros instintos más primarios y devoradores.

Tal ha sido el impacto de este tipo de imágenes, que hay ciertos platos cuyas recetas han sido buscadas con avidez por el público, con la intención de reproducir aquellas viandas de las que disfrutaban sus personajes favoritos. Por eso, y para hacer hacer un homenaje a los foodies amantes del cine, ofrecemos grandes manjares que hicieron al espectador saltar del asiento para morder la pantalla, arriesgando la integridad de su dentadura.

#1 La gran hamburguesa Kahuna de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994)

Las hamburguesas son un plato simple, pero la gran hamburguesa Kahuna tiene algo especial. Esta marca ficticia de comida rápida, como la de las grandes compañías, despertó la curiosidad de los fans de las películas de Tarantino. Y es que la reacción de Samuel L. Jackson al probarla da a entender que está especialmente buena, aunque no le disuada de matar a dos hombres a sangre fría.

Los amantes de la cocina y el cine han buscado por internet los ingredientes de la prodigiosa hamburguesa. La red está llena de recetas para hacer ese famoso plato, lamentablemente, no hay ninguna oficial.  Todo apunta a que el director de Pulp Fiction se llevará a la tumba el secreto de la ansiada receta.

#2 Pan de lembas de la saga de El señor de los anillos (The Lord of the Rings, Peter Jackson, 2001-2)

Se trata de un plato perteneciente a un mundo irreal, pero su aspecto incita a atracarse de pan de lembas como Pippin. El pan élfico, es de un blanco perfecto, aspecto rústico y textura crujiente y blandita a la vez, que despertó en los fans del universo creado por Tolkien un voraz deseo de conocer su sabor.

No sólo su aspecto es lo que llama la atención, sino sus efectos. De acuerdo con lo que dice Legolas, un solo mordisco hace que te sientas como un hombre nuevo. A más de uno le hubiera gustado llevarse una rebanada de lembas a la oficina, a un entrenamiento o para contrarrestar los efectos de la resaca tras una noche de juerga.

#3 Los cubanos de El chef (Chef, Jon Favreau, 2014)

Es el bocadillo de los campeones, uno de los platos más buscados y popularizados, tras el estreno del film. Esa carne de cerdo marinada durante veinticuatro horas y asada al horno, con sus pepinillos gigantes y el queso fundido concentrado entre dos panes embadurnados con mostaza. Todo ello tostado en una sandwichera, convierte algo tan sencillo como un bocadillo en un manjar de reyes. Un comida perfecta para una cena con amigos, ver una película o reconciliarte con tu pareja, especialmente si es Sofía Vergara.

#4 El tímpano de Big Night: una gran noche (Big Night, Stanley Tucci, Campbell Scott, 1996)

Solo hace falta ver el mimo que muestran los protagonistas al sacarlo del horno, incluso lo besan, y la reacción de los invitados al degustarlo. Este plato es uno de los iconos de la gastronomía italiana. Consiste en una especie de empanada rellena de una barbaridad de elementos, parmesano, mozzarella, penne, passata, albóndigas, salami… Su enorme cantidad de ingredientes, su exagerado tamaño y laboriosidad hacen de este un plato digno de una cena sin postre para muchos comensales de buen comer…

#5 Ratatouille de Ratatouille (Brad Bird, 2007)

El gran mérito de esta película fue introducir a los más jóvenes en el interés por la gastronomía. Muy posiblemente, el primer plato que habrán preparado muchos niños y niñas (y algún que otro adulto) sea el ratatouille. Este clásico de la cocina francesa se convirtió en todo un fenómeno desde que la rata Remy se lo sirviera a un severo crítico gastronómico. No es difícil de realizar y puede despertar la creatividad de los aficionados a la cocina, lo que no deja de ser muy positivo.

#6 Pasteles de limón de Juego de Tronos (Game of thrones, Varios directores, 2011-2019)

Tanto los aficionados a la saga de libros como a la serie de televisión han sentido curiosidad por este dulce. Posiblemente sea el postre más exquisito de los Siete Reinos, ya que en todos los banquetes está presente. Tan popular se ha vuelto entre los fans, que hasta hay un libro de cocina oficial de Juego de Tronos en el que se explica su elaboración. Es un postre delicado y suculento, ideal para degustar antes de ser apuñalado, decapitado, desollado o desmembrado.

#7 Cualquiera de los dulces de la chocolatería maya de Chocolat (Lasse Hallström, 2000)

A cualquier amante del chocolate le habría gustado tener esa chocolatería en la esquina de su calle. Ese chocolate artesano de calidad hace babear de deseo a cualquiera que vea cinco minutos de metraje y sus efectos añaden más interés al producto. Obviamente, no todo se iba a circunscribir al mero placer del chocolate.

La dueña de la chocolatería es una especie de hada, capaz de averiguar los gustos y los problemas personales de sus clientes. Con sus recetas, es capaz de salvar la vida sexual de un matrimonio, conseguir que dos ancianos se enamoren como adolescentes o despertar la alegría en un pueblo entero. Por supuesto, un lugar al que más de uno acudiría con asiduidad.

#8 Strudel de Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009)

La gastronomía alemana se caracteriza por sus postres. Y si hay un postre por excelencia en el mundo germánico, ése es el strudel. El envoltorio de pasta filo relleno de manzana y canela al horno es tan popular que ocupa el final de muchos banquetes alemanes. Por lo tanto, no podría estar fuera de la dieta del abyecto coronel Hans Landa.

La escena de esta película es peculiar, ya que provoca apetito y alimenta la angustia del espectador. Por un lado, desea hincarle el diente a ese postre intensamente apetecible; por otro, siente una extremo suspense en esa escena llena de tensión entre los dos personajes: un nazi cazajudíos y una judía que se hace pasar por quien no es.

Independientemente de ello, es un postre muy rico, fácil de hacer, y una garantía de éxito para una cena. Eso sí, antes de empezar, hay que esperar la nata…

#9 Codornices en sarcófago de El festín de Babette (Babettes gæstebud, Gabriel Axel, 1987)

¿Ignorar el sabor de la comida? ¿Limitarse simplemente a alimentarse? ¡Imposible! El fanatismo irracional de una secta protestante nórdica se disipa con los manjares de un menú típicamente francés preparado por una gran chef del Grand Café Anglais. Todos los platos de su menú incitan a la masiva salivación, pero hay uno en concreto que es muy especial, uno que despierta la nostalgia y los buenos recuerdos al comensal con mayor visión de mundo: las codornices en sarcófago. Pese a lo tétrico que resulte su nombre, su delicadeza, exquisitez y su explosión de sabores la convierten en un deleite gastronómico. ¿Qué se puede esperar de una codorniz deshuesada rellena de un buen trozo de foie y dos lonchas de trufa introducida en un sarcófago de hojaldre aderezada con una salsa de higos?. Pura magia y fantasía culinaria. Así como puro placer.

#10 El gazpacho de Carmen Maura de Mujeres al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodóvar, 1988)

Este icono de la gastronomía andaluza es muy fácil de elaborar. Podemos encontrar millones de resultados en internet acerca de cómo elaborar esta sopa fría. Sin embargo, la versión de esta película es muy diferente, porque cuenta con un ingrediente secreto: somníferos con poder suficiente para una siesta llena de sueños húmedos. Quienes no lo crean, que pregunten a Rossy de Palma.

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