De cuando fuimos incomprendidos - el Hype
Share on Pinterest
Share with your friends










Enviar
1050×90 Banner top Demo
Buscar
728 x 90

Vidas salvajes

De cuando fuimos incomprendidos

De cuando fuimos incomprendidos

Siempre fuimos unos desheredados… Nadie nos tuvo en cuenta más que como algo meramente exótico. Los tiempos del Raíces de Alex Haley y Kunta Kinte quedaban ya algo lejanos en anteriores generaciones. En los años 90, quien copaba esa franja catódica era El Príncipe de Bel Air, lo cual era un auténtico escollo por lo

Siempre fuimos unos desheredados… Nadie nos tuvo en cuenta más que como algo meramente exótico. Los tiempos del Raíces de Alex Haley y Kunta Kinte quedaban ya algo lejanos en anteriores generaciones.

En los años 90, quien copaba esa franja catódica era El Príncipe de Bel Air, lo cual era un auténtico escollo por lo que suponía de guasón. Quienes seguíamos e idolatrábamos a los afroamericanos parecía como si quisiésemos ser negros al calarnos una gorra al revés, pero en realidad lo que ocurría era que entendíamos aquellos códigos. Nosotros les llamábamos “negros”, o incluso “negratas” de forma cómplice, como si fueran compañeros nuestros del barrio de toda la vida.

En este país éramos vistos como frikis a los que no nos llegaba el Nevermind de Nirvana o el Aidalai de Mecano de la misma manera. Preferíamos llevar fat lacers y peinados a lo New Jack Swing para que nos tuviesen al menos localizados y nos dejasen tranquilos. Pero cada uno de nosotros lo hacía a su manera, con algo siempre que nos hiciese especiales.

Cuando no había pantalones anchos nos buscábamos las vueltas para que así pareciesen y cada vez que alguien trataba el nombre de uno de nuestros iconos en vano allí estábamos nosotros haciendo aspavientos y diciendo más tacos de la cuenta. 30 años se han cumplido de Breakdance, aquella película en la que había tanto color fluorescente en los atuendos de los bailarines que había que darle al Tracking en el VHS.

high-top-haircut-vidas-salvajes-elhype

Y fue entonces cuando empezamos a indagar en el porqué de esas pintas, en la actitud contestataria de aquellos negros, en el significado de esa X en la gorra. Para ese momento ya estábamos enganchados de esas vidas salvajes, llenas de pugnas interiores y lágrimas contenidas por lo vivido y sufrido; la explosión creativa de sus almas pronto derivaría en momentos archivados en nuestra hemeroteca de sensaciones.

Os lo dije, siempre fuimos unos desheredados, pero elegimos ser unos incomprendidos, no por molar más o menos, sino porque ya no nos quedaba más opción que no dejarnos llevar por la marabunta. Fue también entonces cuando empezamos a conocer a negros en el parque (o donde fuese) y casi que nos enfadábamos si no conocían a Wu Tang Clan. Sin embargo, les sabíamos ver como parte de nuestra esencia, les acogíamos sin preguntas absurdas y les pasábamos cintas de rap. Lo mejor de estos grandes momentos es que nadie tiene la necesidad de explicarlos para entenderlos… Pero yo lo haré… o eso intentaré en Vidas Salvajes.

Artículos relacionados

Comentar

Debes ser registrado para dejar un comentario.

LO + VISTO

Últimos artículos del autor







Nuestros autores