Ángeles Marco. Vértigo en el IVAM - el Hype
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Ángeles Marco. Vértigo en el IVAM

Ángeles Marco. Vértigo en el IVAM

Ángeles Marco es una artista fundamental para comprender la transformación de la escultura en España en los años ochenta y noventa del siglo XX. Ahora que se cumple el décimo aniversario de su muerte, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) le dedica una exposición retrospectiva que podrá visitarse hasta el 5 de enero de 2019.

Ángeles Marco es una artista fundamental para comprender la transformación de la escultura en España en los años ochenta y noventa del siglo XX. Ahora que se cumple el décimo aniversario de su muerte, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) le dedica una exposición retrospectiva que podrá visitarse hasta el 5 de enero de 2019.

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La muestra, comisariada por Joan Ramon Escrivà, conservador del centro donde lleva trabajando desde el año 2000, ofrece un recorrido por más de treinta años de trayectoria, contemplando diferentes materiales y técnicas, reuniendo 120 obras, muchas de ellas inéditas o que se han expuesto en raras ocasiones como las instalaciones Desembocadura y Entre lo real y lo ilusorio, o la serie germinal Espacios ambiguos.

Se trata de un proyecto expositivo que ha contado con el apoyo de la galería espaivisor, la Colección de la Fundación Banco Sabadell y la heredera de la artista, su hija María Silvestre. Organizado en series y estructurado de forma cronológica, en él se rescatan del olvido grupos de obras que han podido pasar desapercibidas a ojos no expertos y también incluye algunas de sus instalaciones más célebres, como la serie Salto al vacío, cuyo tema principal, el vértigo, da nombre a la exposición.

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Dicha referencia al saltar al vacío constituye una magnífica metáfora para establecer interesantes diálogos entre las distintas etapas mostradas. Frente a la preocupación de sus comienzos y la presencia femenina en el ámbito de la escultura en los años 80, la reflexión planteada aquí contiene un panorama estético sobre el miedo a la incertidumbre y, en el fondo, a la libertad. Ese salto al vacío es un salto hacia ser libres por completo y tomar las propias decisiones, de manera que más allá de lo que la mezcla de materiales transmite, el concepto rector de la exposición consigue que el público empatice rápidamente con la artista y haga suya la experiencia.

El recorrido cronológico de la exposición avanza a través de enigmáticas superficies de caucho deslizantes, puentes dislocados, palancas resbaladizas o perturbadores elevadores sobre los que asomarse al abismo de la existencia, que no es otro que un abismo repleto de posibilidades. El uso de materiales industriales con una escenografía que invita a pensar culmina con una pieza clave capaz de conmover al instante, expuesta en un recoveco apartado de paredes pintadas de negro e iluminación teatral: El péndulo de oro, obra de 2006 que posiblemente sea la última de la creadora, la pieza final que produjo antes de dejar este mundo, en un bello metal patinado, prestada al centro cortesía de la familia de la artista y de la galería espaivisor. Se trata de una escultura móvil dorada que instaló en el castillo de Santa Bárbara de Alicante, que genera una bamboleo aúrico interpretado en la exposición a modo de testamento.

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Aunque el legado que nos dejó va mucho más allá, Ángeles Marco, vulnerable y frágil como todo ser humano, al tiempo que muy segura de lo que hacía y en clave feminista, utilizó la ficción de su obra para desde el vacío y la oscuridad llevarnos a un terreno prácticamente cinematográfico. En esta muestra imprescindible el público se enfrentará a algunas de las sensaciones de la película homónima de Alfred Hitchcock, porque el proyecto se inicia en la entrada misma de la Galería 7 del IVAM con un vídeo en el que vemos a la artista reviviendo la secuencia inicial de la película, que apasionará a los amantes del cineasta. Lo hace manipulando el metraje para ocupar ella el lugar del protagonista del metraje, un James Stewart aferrado al canalón de una azotea tras una persecución, que, con el rostro desencajado, descubre el abismo que se abre a sus pies. En adelante, una escultura de madera que rezuma kilos de sal blanca y brillante, desafía a continuar el recorrido ciertamente emocionante.

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