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Por ahí viene Joselito

  • En Cultura
  • 26 Junio, 2015
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Por ahí viene Joselito

Estrella internacional de la canción y del cine durante una prolongada infancia, juguete roto cuando la edad adulta le cambió la voz, cazador en Angola y, más recientemente, “superviviente” en los realities y platós rosas de Telecinco, Joselito ha sido ahora objeto de una notable biografía en cómic a cargo del dibujante José Pablo García. Anoche conocimos

Estrella internacional de la canción y del cine durante una prolongada infancia, juguete roto cuando la edad adulta le cambió la voz, cazador en Angola y, más recientemente, “superviviente” en los realities y platós rosas de Telecinco, Joselito ha sido ahora objeto de una notable biografía en cómic a cargo del dibujante José Pablo García.

Anoche conocimos a Frank Sinatra y Dean Martin. Pasamos un rato estupendo, aunque a veces echo en falta poder estar con gente más de mi edad, dice en una viñeta el protagonista de la novela gráfica Las aventuras de Joselito, el pequeño ruiseñor (Reino de Cordelia, 2015). La escena tiene lugar en 1960, en la cima de su popularidad, cuando Joselito viajó a Nueva York para cantar en El show de Ed Sullivan, un programa con 55 millones de espectadores; allí tuvo trato de estrella de Hollywood, de hecho fue el primer invitado que actuó en el programa dos veces el mismo mes. La frase, muy bien escogida por el autor del cómic, es significativa por todo lo que sugiere, quizá la clave principal de la vida de José Jiménez Fernández alias Joselito (Beas de Segura, Jaén, 1943), una que solo puede entenderse en el marco de la España de Franco: un niño que aparentaba menos edad de la que tenía por el hambre y las privaciones que había pasado en plena posguerra; obligado por esa miseria a trabajar como adulto antes de tiempo y a estar con adultos todo el tiempo, pero también a mantenerse en ese simulacro de infancia para no matar a la gallina de los huevos de oro.

Como a otros niños prodigio de la España franquista, los adultos que le explotaron intentaron mantener su imagen infantil incluso aunque Joselito ya frisara los veinte años, y eso incluía encerrarle entre actuaciones para que no conociera chicas. No quiero pensar mal, pero era como si hubiese una conjura para que no creciera, para que no dejase de ser un niño, afirma el cineasta Juan Mariné en otra escena del cómic, presentada como una historieta confesional.

Los estilos cambiantes del cómic de José Pablo García

Los estilos cambiantes del cómic de José Pablo García

A pesar de su juventud y de tratarse solo de su segundo trabajo extenso en el cómic, José Pablo García (Málaga, 1982) ha conseguido armar con habilidad esta biografía en viñetas, editada magníficamente por Reino de Cordelia, que incluye abundantes notas finales, fotografías y afiches. Para ello, García acude a un recurso posmoderno que ya dio grandes resultados al estadounidense Daniel Clowes en novelas gráficas como El Rayo mortal (2004) o Wilson (2010): narrar la biografía del protagonista tratando cada escena como si fuera una historieta corta “independiente”, cada una con un tratamiento narrativo y visual diferente que remite, a través de la cita pop irónica, a diferentes épocas de la historia del cómic y de la cultura de masas.

Así, la infancia mísera de Joselito se aborda a través del cuento ilustrado al estilo Edward Gorey o el manga melodramático a lo Osamu Tezuka, su lucha por el éxito en la España de los cincuenta se resume en páginas que imitan el estilo de los tebeos de Bruguera o de Roberto Alcázar y Pedrín, su triunfo en Francia – donde llegó a vender más que Elvis Presley y se hizo amigo de Nat King Cole – se relata en viñetas que parecen dibujadas por pioneros del cómic como Rodolphe Töpffer o Winsor McCay, y su alucinante episodio en La Habana de la revolución cubana toma cuerpo con la línea clara de Tintín. El posterior descenso a los infiernos del “pequeño ruiseñor”, cuando la edad le cambió definitivamente la voz y perdió el favor del público, se representa muy apropiadamente con estilemas que evocan la emergencia del cómic para adultos: las historietas pop de Guy Peellaert y la psicodelia gráfica de los sesenta, el Corto Maltés de Hugo Pratt y los cómics de grafismo experimental a lo Alberto Breccia para la turbia estancia de Joselito en Angola durante la guerra de descolonización (especialmente inspiradas son las escenas de su captura y la masacre de una aldea, aquí con cita evidente a los cómics de horror de la editorial estadounidense EC), o ya directamente el trazo roto propio del comix underground para contar sus problemas con las drogas y la justicia, una vez que volvió a España.

La vida de Joselito, según el dibujante José Pablo García

La vida de Joselito, según el dibujante José Pablo García

La discontinuidad estilística no solo otorga una voz específica a cada escena y la asocia a una época concreta, también facilita las elipsis entre escenas y ahorra explicaciones; García acude además a lenguajes ajenos al cómic para evocar la cultura del franquismo, como la propaganda oficial del NO-DO o la comercial de revistas como Primer plano (que atribuyó a Joselito hazañas tan exageradas que hoy resultan desternillantes) y de anuncios de época falsos (para relatar el insólito pasaje en que Lyndon B. Johnson le regaló un rifle Winchester).

Consciente de que está mezclando hechos con el mito de Joselito, un mito alimentado por el propio cantante en sus memorias, José Pablo García opta a veces abiertamente por la representación fantástica, como en el encuentro con el papa Juan XXIII —admirador real de Joselito—, narrado como si fuera un tebeo de superhéroes cósmicos de Jack Kirby. La segunda esposa de Joselito, por otra parte, protagoniza una “serie propia” que mimetiza los tebeos femeninos del franquismo, Marifé, intercalada a lo largo del libro para relatar las muchas vicisitudes que tuvo ese noviazgo. Estos días he estado clasificando tus recortes de prensa: entrevistas, crónicas de conciertos, artículos, estrenos de películas… pero todos proyectan una imagen falsa de ti, piensa Marifé en una de esas escenas. Sé que solo yo he podido tener acceso al verdadero Joselito, a sus preocupaciones y sueños…. El pasaje capta la escisión entre la vida pública y la esfera privada e íntima del individuo, sin la cual no puede cultivar su singularidad.

Un individuo que es, a su vez, un poliedro mutante cuya verdad última se nos escapa, como la vida misma. En ese puzzle incoherente que es toda biografía, captado por los estilos cambiantes de José Pablo García, y en la evidente voluntad de recordar la realidad sociocultural del franquismo, estriban las principales virtudes de este recomendable cómic.

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