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Pérdida de series

5 razones por las que tienes que ver Los 100

5 razones por las que tienes que ver Los 100

Amigos lectores, he redescubierto la serie Los 100 y estoy totalmente destrozado porque me la he ventilado en menos de dos semanas. ¡Ya no me quedan nuevos capítulos por ver! ¡¿Y ahora qué?! ¿Esperar hasta enero? Ni de palo. Primero os engancho a vosotros con las cinco razones por la que tienes que ver Los

Amigos lectores, he redescubierto la serie Los 100 y estoy totalmente destrozado porque me la he ventilado en menos de dos semanas. ¡Ya no me quedan nuevos capítulos por ver! ¡¿Y ahora qué?! ¿Esperar hasta enero? Ni de palo. Primero os engancho a vosotros con las cinco razones por la que tienes que ver Los 100 y luego ya veremos.

1. La premisa no la consigues ver todos los días en TV

Las bombas nucleares dejaron la Tierra inhabitable y apenas unos cientos sobreviven en una estación espacial que orbita alrededor del planeta. Casi 100 años después —y con tal de ahorrar aire—, los líderes de la estación mandan a 100 jóvenes criminales a la superficie para ver si la Tierra ofrece ya una nueva oportunidad para la supervivencia de la raza humana. Lo que les espera ahí abajo es, evidentemente, todo menos caramelos.

2. Los 100 se ha desmarcado de la dictadura Berlanti en The CW

Los 100 está afincada en The CW, donde por ahora reinan los superhéroes televisivos de DC Comics con The Flash, Supergirl y Arrow a la cabeza. Warner Bros., que controla parte del canal, está detrás de la producción de todas las mencionadas, con lo que es comprensible que el tono y la identidad millennial se mantengan de forma bastante homogénea en todos los proyectos de la cadena. La diferencia estriba en que lejos de seguir los pasos sobre seguro del megaproductor Greg Berlanti (The Flash, Arrow), Jason Rothenberg ha empujado a Los 100 a una senda mucho más arriesgada y satisfactoria. Vamos, que le ha sacado el dedito a Berlanti.

The 100

3. Pese a las polémicas, Los 100 hace los deberes en diversidad

Con motivo de la muerte de un personaje, muchos fans arremetieron contra la serie por una decisión que resucitaba un debate sobre la discriminación contra la comunidad LGBT en la ficción. Rothenberg se disculpó en abierto para atajar la polémica, pero el backlash contra Los 100 sigue encendido hasta hoy.

Si uno presta suficiente atención puede ver el tipo de líneas argumentales con las que la serie juega. En breves espacios de tiempo, los guionistas abren nuevas relaciones sentimentales antes inexistentes —o las lleva a otro nivel— para luego aprovechar esos vínculos y hacer más fuertes los golpes dramáticos. A veces es incluso fácil saber quién va a morir o ser utilizado como cebo sólo con ver qué dos protagonistas han empezado a hablar en el capítulo de la semana anterior.

Esto no sólo no es necesariamente negativo —pues en Los 100 hay infinitos personajes, cualquier nueva presentación se agradece y tampoco es descaradamente evidente—, sino que además echa luz sobre la controversia, porque deja claro que lo que ocurre es una práctica habitual de Los 100 y no algo excepcional con un marcado discurso homófobo, como trataban presumir algunos.

El debate levantó muchas conversaciones interesantes, pero es una pena que las críticas fueran dirigidas a una serie que hasta ahora lo ha hecho muy bien en esos apartados: cuenta con un reparto étnicamente muy diverso y su universo había hecho de la orientación sexual de los personajes un detalle curricular irrelevante. ¡Bendito sci-fi!

4. El sci-fi, al nivel que toca

Muchas de las series sci-fi de los últimos años (Terra Nova, Revolution, Flash Forward) partían con high concepts que se caían bien porque sus ejes dramáticos protagonistas eran muy débiles, bien porque su apuesta por el género trataba más de resolver misterios intrascendentes que de proponer temas realmente valientes.

En Los 100, la serie se ha tomado su tiempo a lo largo de sus tres temporadas para explorar varios arcos temáticos sin que ninguno, y pese al ritmo diabólico de la serie, acabara por ensombrecer al resto. Todos giran en torno a la idea de la supervivencia, pero entran en lid componentes tan fascinantes como la inteligencia artificial, la convivencia posapocalíptica, la religión e incluso alguna herencia de la fantasía como los vampiros.

Algunas de estas materias son llevadas casi hasta al extremo. En concreto, la tercera temporada es lo más arriesgado que ha hecho Los 100 hasta ahora y es una buena recompensa para cualquier fan del género. Y lo mejor es que nunca acaba de desvariar del todo como sí lo hizo en su cuarta y quinta temporadas Perdidos, de la que tanto recoge esta (por algo la llamamos Lost100).

The 100

5. La muerte, eje al que todos se someten

Los 100 tiene problemas, no crean que son todo flores en esta tierra recién sembrada. Algunos personajes evolucionan sin aviso, hay calcos peliculeros, incluso en la banda sonora, y muchos podríamos colgar la colada del último año con la ingente cantidad de pinzas que tienen los guiones, pero…

Pero la serie ha atajado todos esos problemas con el más rotundo de los elementos de la ficción: la muerte. En Los 100 muere tanta gente que si le coges cariño a un personaje es probable que acaben cargándoselo en los títulos de crédito. Ponen un DEATH rojo encima del nombre y a por el siguiente episodio.

La muerte, y por tanto la supervivencia, está tan ligada al destino de los protagonistas de Los 100 que su importancia es ineludible hasta para las cucarachas. Todos acaban tomando decisiones que implican la despedida de un personaje, la matanza de unos secundarios o el sacrificio de un puñado de inocentes. El hecho de que no deje de morir gente no significa que Los 100 se haga más irreverente o insostenible, pues cada tumba está lo suficientemente controlada como para que tenga el mayor efecto posible sobre los protagonistas. Muy al contrario, es una decisión valiente porque cada entierro les duele más que el anterior y los personajes cargan tanta sangre que es fácil para el espectador desconectar del pulso dramático. Y ya sabemos que sin audiencias estas series lo tienen complicado.

Pero Los 100 se sobrepone. Sea por nuevos villanos, nuevas rivalidades o nuevos idilios, Los 100 te acaba arrastrando por el barro hasta el siguiente descorazonador asesinato y no hay más remedio que quedarse mirando. No para ver morir, sino para ver cómo lidian con ello esta vez los (en su mayoría, muy bien dibujados) personajes: cómo se odian, cómo se vengan, cómo se perdonan, pero sobre todo: cómo se salvan para llegar al siguiente capítulo.

The CW, que marche la siguiente temporada. Gracias.

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